miércoles, 9 de junio de 2010

Wilbur Holland: Al límite de los 5 sentidos

Década de los 70. En una liga donde los jugadores de 6 pies (1.83 metros) estaban bajo sospecha a no ser que tuvieran los movimientos de Nate Archibald o la velocidad de Calvin Murphy nadie habría apostado un centavo por el futuro de Wilbur Holland en la NBA, salvo el propio Holland. Cargado de confianza, pero con los pies en el suelo, sabía que debería trabajar muy duro para conseguir una oportunidad y, llegado ese momento, aprovecharla. Nunca le gustó lamentarse ni buscar excusas.


Tras pasar 2 años en el Morristown Junior College de Tennessee entró en la universidad de New Orleans en la NCAA II, comenzaba de verdad su camino hacia el baloncesto profesional. Allí haría historia llevando a su equipo hasta sus 2 primeras Final Four. Southwestern Missouri State en semifinales y Old Dominion en la final les privaron de alzarse con sendos campeonatos. En su temporada senior promediando 25 puntos y 4 rebotes le llegó el reconocimiento a nivel nacional tras ser elegido en el tercer quinteto de los Little All-American, distinción que premia a las estrellas de las universidades menores, donde compartió líneas de prensa junto a jugadores como Marvin Webster, Lloyd "World B." Free o Larry “Libélula” Wright”.

“Siempre me pregunté por qué Wilbur miraba de reojo al banquillo cuando estaba jugando” dijo años después el entrenador de New Orleans Ron Greene.

“A veces tenía miedo de perderme las instrucciones del entrenador en alguna situación crucial y perjudicar al equipo” declaró Holland refiriéndose a su sordera de nacimiento en el oído izquierdo.

Apareció en la 5ª ronda del draft (posición 75) elegido por Atlanta, aunque su primera oportunidad le llegó en las ligas de verano de 1975 con los Spurs. El entrenador Bob Bass era amigo de su representante, y de esta manera consiguió un hueco junto a otros 22 novatos y agentes libres. Holland hizo un papel meritorio en sus 2 únicas participaciones, sumando 36 puntos en una serie de 15 de 28 tiros. Pero el juego exterior del equipo texano iba sobrado de efectivos, y sólo 3 aleros pasarían aquella primera criba de jugadores.

Posteriormente se incorporó al campus de pretemporada de los Atlanta Hawks, equipo con el que acabaría debutando en la NBA en una temporada con poca continuidad. Lo cortaron a finales de noviembre dejando la plantilla con 11 jugadores, para acabar repescándole casi 2 meses después. Entre tanto trasiego, consiguió saltar a la cancha en 33 ocasiones promediando casi 6 puntos en 10 minutos de juego. Su momento álgido llegó en la visita a Portland, donde consiguió 20 puntos (10-14 tiros) jugando sólo en el último cuarto, quedándose cerca de protagonizar una remontada casi imposible.

Los Hawks decidieron no renovarlo, pero le dijeron que probablemente reclamarían sus servicios. Debieron pensar que nunca estaba de más tener en la retaguardia a un buen anotador en suspensión. Holland disputó con ellos algún partido de las ligas de verano de 1976, pero no vería su futuro muy claro cuando decidió llamar a Gene Tormohlen, antiguo entrenador asistente de los Hawks que ahora estaba en Chicago.

Después de 6 temporadas rozando las Finales de la NBA, los Chicago Bulls se habían convertido en el peor equipo de la competición con un balance de 24-58 que le costó el puesto al entrenador Dick Motta. Por si fuera poco, las lesiones de rodilla obligaban a retirarse a una de sus piezas fundamentales, Jerry Sloan.

Holland superó los últimos cortes de la plantilla haciéndose con un hueco en el equipo. A las pocas semanas de comenzar la competición el entrenador debutante Ed Badger le daría la oportunidad de salir de titular compartiendo juego exterior con el base Norm Van Lier. Nunca más volvería a jugar como suplente en los Bulls.

Con el nuevo quinteto, Chicago se sobrepuso a un inicio horrendo de temporada (2-14) para acabar clasificándose para playoffs con un balance positivo de 44-38. Su rival y verdugo en primera ronda serían los Portland Trail Blazers (2-1), a la postre vencedores de aquel campeonato. Hasta el reajuste de divisiones en 1980, los Bulls y los Bucks estaban en la Conferencia Oeste, mientras que San Antonio y Houston estaban en el Este.

En el plano personal Holland se fue a los 15 puntos de media y 2 robos por partido, números que le habrían convertido en candidato a jugador con mayor progresión… de haber existido el premio. En la temporada 1977-78 se asentó en el equipo, aumentando sus prestaciones hasta 16,6 puntos y volvió a repetir entre los 10 mejores de la liga en balones robados. Esta mejora individual no fue equiparable al rendimiento del equipo, que se quedó a 4 victorias de entrar en playoffs.

En el siguiente curso hubo una pequeña revolución con la salida de Van Lier y la llegada del novato Reggie Theus que se convertía en el nuevo compañero de backcourt de Holland. Los Bulls (31-51) volverían a tocar fondo de nuevo ocupando la última plaza de la Conferencia Oeste. Pese a que Holland siguió como titular, el hecho de “compartir” la posición de base con Theus hizo que cayera su participación en ataque, tirando bastante menos y bajando su promedio a los 12,6 puntos.

Tras 3 años en Chicago, la sombra de jugador sin posición definida volvía a perseguirle, y días antes del draft de 1979 era traspasado a los New Orleans Jazz a cambio de Rickey Williams. Los Bulls buscaban en Williams a su futuro base titular, pero la operación era bastante arriesgada. Los Jazz lo habían seleccionado en la 10ª ronda del draft de 1978 (era elegible por edad) a sabiendas que iba a regresar a la NCAA para completar su ciclo. Williams hizo una gran temporada senior en Long Beach State que le convirtió en uno de las bases más deseados en 1979. Pero nunca llegaría a hacer olvidar a Holland en los Bulls, es más, ni siquiera llegó a debutar con el equipo tras ser cortado en pretemporada. Lo que a toro pasado parece una jugada magistral de los Jazz, resultó ser un traspaso intrascendente, ya que Holland también fue cortado sin estrenarse con el equipo de Utah.

En su primera temporada en tierras mormonas tras abandonar la ciudad de New Orleans, los Jazz quedaron en el último puesto con un balance de 26-56. En la posición de base se alternaron el novato Duck Williams (en su única temporada en la NBA) y el veterano de la ABA Mack Calvin. Desconozco qué motivos llevaron a los Jazz a prescindir de los servicios de Holland. Al principio de la pretemporada tuvo unos problemas estomacales que por los que tuvo que ser hospitalizado. Semanas después se anunciaría oficialmente que era cortado. Este sería el último capítulo de Holland en la NBA.

Tras un enigmático año en blanco, su trayectoria profesional continuaría en Europa. La primera parada fue para jugar en Italia con el Scavolini en la temporada 1980-81, compartiendo equipo con Roosevelt Bouie, Mike Sylvester o Walter Magnifico. Con 39 minutos y 20 puntos por partido volvió a tener un protagonismo del que no disfrutaba desde los tiempos de New Orleans en la NCAA. Un cuarto puesto en la liga regular y una derrota en cuartos de final contra la Virtus de Bologna fue su bagaje por tierras transalpinas. En la siguiente temporada su lugar lo ocupó Dragan Kicanovic, y Holland emigró al baloncesto francés a las filas del ya desaparecido ASPO Tours. Allí jugaría hasta su retirada en 1983 (incluyendo una eliminatoria de Copa Korac contra el Cai Zaragoza).

El origen de las siglas de ASPO se remonta a 1913, como la “Association sportive de Paris-Orléans” refiriéndose a la compañía ferroviaria de Paris-Orleans. Por curiosidades del destino, la carrera de Wilbur Holland comenzó y transcurrió en la “Nueva Orleans” para finalizar su trayecto lleno de baches en la “Vieja Orleans”.

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